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El DIFÍCIL JUEGO INTERIOR

 

¡Maldita intuición! Al final va a ser que esto también se hereda. Esta noche sabía que algo no iba bien y así era. ¿Quién me puso esa bola mágica a mi alcance, si a mi nunca me ha gustado saber el futuro?

Hoy no ha ido bien, hoy no has sido capaz, hoy tu juego interior no ha sido el adecuado y te ha vencido. Hoy esta derrota duele, vaya si duele. Pero es sólo eso, un resultado que no ha salido como esperábamos, un juego que hemos perdido…y tu me dirás: ¿y te parece poco? No es mi poco ni mucho, es una derrota de la que aprender, es un día triste que tiene que convertirse en una mañana alegre, alegre porque seguiremos trabajando, luchando, mejorando, porque antes de que nos demos cuenta estás otra vez sobre los tatamis, con un nuevo reto, con un nuevo deseo. Porque hay situaciones en el deporte y en la vida que por mucho que lloremos, que nos enfademos…no vamos a cambiar, ya han pasado. Entonces ¿que podemos cambiar? Podemos cambiar el mañana, y trabajar y trabajar, y luchar y luchar. No queda otra.

Se que esto puede parecer complicado, incluso yo casi caigo en el “no puede ser” “ vaya suerte ” y esas cosas. Casi caigo en no te mereces esto… Pero afortunadamente siempre hay alguien que te recoloca, que te recuerda quien eres y entonces respiro y se que la vida esta llena de obstáculos y que a uno le tocan unos y a otros, otros, y que no se quien reparte suerte, quizás eso me aleja de la religión, pero que cada uno tiene que lidiar con los suyos.

Y que nosotros pertenecemos a una tribu guerrera, esa que como los super saiyan luchan, pelean y disfrutan con lo que hacen.

Tú eres de esa raza que dice que las cosas pasan por algo y que tienen un significado y de ello aprendemos.

Ahora toca levantar la cabeza, vencer ese juego interno que en algunas competiciones te juega malas pasadas. Toca pensar en mañana y toca hacerlo en positivo.

Hoy toca escribir en mi blog de deporte, de victorias y derrotas, de juegos interiores pero toca hacerlo de los míos porque como dice Pati Blasco me considero de esa raza que son “mujeres mariposa, mujeres tortugas” vivo en la dualidad de esos dos estilos de vida, quiero alas para volar, adoro la libertad y quiero rodearme de seres libres y a la vez sale esa mujer tortuga que mete bajo su caparazón a los de su tribu, a esos que sin ellos nada tendría sentido. ¿Algún día me pondré de acuerdo? Ahora se que no, hoy he sabido que no.

Hoy este texto va por vosotros, por los de mi tribu. Hoy quiero más que nunca tirar de raíces, de esencia, de los aquellos que me enseñaron a mirar la vida de cara, a esos que me dieron alas para volar, pero sabiendo que siempre me esperaba un caparazón donde refugiarme. Hoy toca aprender y mirarnos a la cara y saber que como dice otro de los míos y es el lema de su trabajo y de su/nuestro club “no nos podrán parar”.