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va de cuentos…

Dicen que los cuentos sirven para dormir a los niños y despertar a los adultos.

En un día muy frío, un grupo de erizos que se encuentran cerca sienten simultáneamente una gran necesidad de calor. Para satisfacer su necesidad, buscan la proximidad corporal de los otros, pero cuanto más se acercan, más dolor causan las púas del cuerpo del erizo vecino. Sin embargo, debido a que el alejarse va acompañado de la sensación de frío, se ven obligados a ir cambiando la distancia hasta que encuentran la separación óptima (la más soportable).

                                                                   Arthur Schopenhauer

slackline

El slackline, conocido en español como “cinta tensa”, es un deporte de equilibrio que se une entre dos puntos de anclaje.

Anoche pensaba que la vida es algo parecido a este deporte. La vida es inestable e impredecible.

La vida nos exige estar en continuo equilibrio entre nuestros intereses, nuestras obligaciones, nuestras prioridades, nuestros deseos…

Entre nuestro mundo interior y el exterior.

Entre nuestro cerebro y nuestro corazón.

Entre nuestra K+ (todo lo que nos hace sentir bien) y nuestra K- (todo lo que nos hace sentir mal).

Para andar por la cinta, al igual que por la vida, deberíamos estar en movimiento y con una actitud dinámica, sólo así podremos mantener el equilibrio. De otra forma caeremos y tendremos que volver a empezar.

¡Bailemos!

De todas las fotos, videos y demás cositas que nos llegan al WhatsApp en estos días, me quedo con el mensaje de esta foto.

Podemos ver las rejas y vivir en un mundo de rejas, o podemos ver el jardín. La situación para ambos presos es la misma. Que están encerrados es un hecho. Eso es indiscutible. De cómo lo vive cada uno…

Hay veces que te despiertas un día y todo es diferente.

No hace mucho hablando con mi hijo me comentaba que había visto la vieja película de Titanic (hasta ahora con 19 años nunca la había visto) y que le había hecho reflexionar mucho.

¡En tan sólo unos instantes todo puede ser tan diferente!

Como de sentirte el rey del mundo puedes pasar a desaparecer en el mar.

Creo que aún no somos conscientes, pero ahora todo es diferente, y más que lo va a ser. Ha tenido que venir un coronavirus a decirnos, ¡cuidado! ¡somos vulnerables! A recordarnos que cuando menos te lo esperas la magia desaparece, las calles se vacían, ningún camino nos lleva a Roma y besarse y abrazarse puede resultar un arma letal.

Hoy sí, hoy más que nunca toca mirar hacia dentro. ¿Sabremos hacerlo?

Vivir con nosotros mismos, conocernos un poquito mas. Que vértigo eh. Y recordarnos que el mañana puede ser incierto y que hoy es tan valioso…

La vida nos ha dado su propia “playlist” y ahora podemos decidir que hacer, bloquearnos, protestar, lamentarnos, paralizarnos o… ¡Bailar! Podemos dibujar rejas o el paisaje que hay detrás de ellas.

Cree que puedes y ya habrás hecho la mitad del camino

Hoy quiero compartir contigo una historia muy interesante que leí hace poco en un libro del Doctor Mario Alonso Puig.

Había una joven que sentía pasión por la danza y practicaba sin cesar, soñando con que un día se convertiría en una gran profesional. Un día se enteró de que un director del prestigioso ballet  de su país se encontraba en su ciudad. La joven se apuntó con enorme ilusión para bailar ante tan distinguido visitante. Llegado el día se puso sus zapatillas y, llena de entusiasmo, dio varios pasos de baile en su presencia. Cuando terminó le preguntó al director del ballet:

– ¿Qué le ha parecido? ¿Cree que tengo talento para la danza?

El director la miro a los ojos y le dijo:

– Lo siento, tú no tienes ningún talento para la danza.

La joven se alejó llorando, tiró sus zapatillas camino a casa y decidió olvidarse de la danza. Los años pasaron la mujer busco un trabajo sencillo para sobrevivir, se casó y tuvo dos hijos.

Un día leyó en el periódico que el director volvía a su ciudad para dar una función. La mujer fue a ver la función y al terminar gracias a un conocido pudo acercarse a él y le dijo:

– Buenas noches, usted no se acordará de mí, pero hace muchos años vino a esta ciudad en busca de jóvenes talentos.

– Sí, me acuerdo perfectamente.

– Yo quería ser bailarina, pero renuncié a mis sueños porque usted me dijo que no tenía talento.

– Sí, eso se lo digo a todos.

– ¡Cómo que se lo dice a todos! Yo renuncie a mis sueños porque creí lo que me decía.

– Naturalmente, replicó el director, la experiencia me dice que al final los que triunfan son los que dan más valor a lo que ellos creen de sí mismos que a lo que otros creen de ellos.

Esta historia nos debería servir para ser conscientes de que para que otros crean en ti y te apoyen en tus proyectos, lo primero y más importante es que  tú creas en ti mismo. El primer paso para ir tras tus metas, tus objetivos, para superarte, es que creas que lo que te has propuesto es posible y que estés dispuesto a apostar fuerte por ello. Digan lo que digan los demás.

El éxito es consecuencia de un proceso que empieza por creer en uno mismo, en tus capacidades, un proceso constante de búsqueda, de mejora y perfeccionamiento.

Por eso, si sabes quién quieres ser, a dónde quieres llegar… elabora un plan para conseguirlo, trabaja duro, persiste y no dejes que nadie te diga, “para eso no vales”, de “eso no se vive”, o “eso es muy difícil de logar”.

Porque como dice el prestigioso director de ballet “al final los que triunfan son los que dan más valor a lo que ellos creen de sí mismos que a lo que otros creen de ellos”.

Prometo ser egoísta y no sentirme culpable por ello

Habitualmente utilizamos la palabra egoísta asociada a un mal comportamiento, a una forma negativa de actuar. Generalmente cuanto alguien tiene la valentía de pensar en él o en ella, de vivir su propia vida, de tomar sus propias decisiones…a esos no les denominamos “valientes” no, sino “egoístas”. Seguir leyendo Prometo ser egoísta y no sentirme culpable por ello

Versión 4.4

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Pamplona 30/08/2014.

“Mi pelo es de viento. Mi piel de arena. Tengo manos de roca, pies de goma cocida, y  ojos de mar.
Me gustan los callos en los dedos, el moreno de obrero y las arrugas de intemperie porque esa es la piel con la que he decidido andar la vida”
Pati Blasco.

No puedo dejar de releer esta cita de Pati Blasco de su último libro Mujer mariposa Mujer tortuga.

Mi trabajo, el de coach, consiste en sacar lo mejor de las personas, desarrollar el potencial que llevan dentro. Pongo toda mi pasión y todo mi conocimiento para que cada individuo elija la piel con la que quiere andar la vida.

¿Quién soy yo? ¿Quién quiero ser? Si el dinero no fuera importante… ¿A qué me dedicaría?

Vivimos tan condicionados por la sociedad, por las nuevas tecnologías. Ya nadie dedica tiempo a mirar un paisaje, a pensar, a sentir, a reír al viento. Si tenemos dos minutos de espera en cualquier sitio sacamos el móvil y nos conectamos, aunque yo diría que nos desconectamos de lo realmente importante. Así nuestra mente está ocupada, qué más da quién sea yo y quién quiera ser. Parece más importante dedicar nuestro tiempo a vivir vidas virtuales, ajenas, que buscar en nuestro interior, conectar con nuestra esencia y tomar consciencia de quiénes somos y de quien nos gustaría ser. Pero como ya he dicho en otras ocasiones para eso a que ser valiente.

¡Leer!. Me encanta leer a Pati porque nos habla de autenticidad, de libertad, de elegir, de piel, de sudor, de monte, de vida…
Me encanta tener un libro entre mis manos que me ayude a conectar con mi esencia, con lo más profundo de mí. Me gusta saber que yo también he elegido la piel con la que quiero andar la vida. Y eso, queridos amigos no tiene precio.

Me quedan pocos meses para instalar la versión 4.4. La 4.3, no ha estado mal, me ha gustado. Peo ahora sé que mi piel está cambiando, tiene más vida, más experiencia, más risa, (eso refleja mi rostro), más ternura, más libertad. Me siento más “yo” que nunca.
Una vez más se quién soy, pero sobre todo se quién quiero ser. Quiero ser la persona que te acompañe en el camino, la persona que esté cerca de ti cuando decidas quien quieres ser realmente. La persona que te proporcione las herramientas para conseguirlo.

No quiero ser yo la que te diga a lo que te tienes que dedicar, la persona que debes ser. La piel que debes vestir. Tan sólo, a través del coaching, quiero acompañarte a descubrirlo. Quiero estar ahí cuando instales tu mejor versión, esa que elijas sin barreras, sin condiciones, sin prisas…esa versión que te ilumine la cara, que te agrande el corazón, que te haga reír a carcajadas, esa que esté fuera de todo pronóstico, fuera de incomodos clichés, esa que te haga libre, única. Esa que hayas elegido tú. Esa que te llene de vida.

Porque si existe la felicidad debe ser algo parecido a lo que se siente al elegir la piel con la que quieres andar la vida.