COMPRAR EL TIEMPO

 

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Nunca me ha gustado sentar catedra, ni a la hora de dar un curso de judo, ni cuando opino desde el punto de vista de entrenador, ni como coach. Pero lo que sí se es que tengo un criterio y que cuando hablo o escribo intento argumentar porque veo las cosas así. Como ya sabéis uno de mis temas favoritos es el de la Motivación y si de algo estoy convencida, bajo mi mapa, es que la verdadera motivación es la que sale de dentro, la intrínseca. Esa es la que no es caduca, la que perdura en el tiempo. En el post anterior sobre motivación argumentaba, basándome, entre otros, en Daniel H. Pink, que la motivación 2.0 basada en el premio-castigo es tremendamente resbaladiza, que a veces funciona y otras muchas no.

Este mismo autor cuenta en uno de sus libros que en una escuela infantil de Israel muchos padres llegaban tarde a recoger a sus hijos, por este motivo la dirección decidió hacer un comunicado donde se decía que desde ese momento todos lo padres que llegaran tarde a recoger a sus hijos se le aplicaría una multa de 10 shekels por cada vez y que se aplicaría en la tarifa mensual del centro.

Todo parecía indicar que a partir de ahora el número de padres que llegarían tarde se reduciría, pero para sorpresa de la dirección no sólo no se redujo, sino que con el paso del tiempo aumentó hasta el doble el número de padres que llegaban tarde. ¿Qué pasó? Que antes de la multa la mayoría de los padres llegaban a la hora por un compromiso con los maestros de sus hijos, por una relación personal con aquellas personas que cuidaban de aquellos que más querían. Los padres tenían un deseo intrínseco de ser puntuales. Pero la aparición de la multa les libero de esto y si llegaban tarde ya no se sentían mal con los maestros. Podían comprar un poco más de tiempo.

Mi criterio es que yo no quiero que las personas que me rodean lleguen a la hora porque sino recibirán un castigo, quiero que lleguen a la hora porque entiendan que es lo correcto, lo contrario es una falta de respeto hacia los demás.

No quiero que mis alumnos entrenen sólo si hay recompensa o castigo, quiero conseguir que a mis alumnos les guste entrenar, esforzarse, disfruten con lo que hacen, porque sin esto algún día encontraran algo en donde no reciban castigo o algún sitio donde la recompensa sea mayor y entonces dejaran de practicar judo o cambiaran de lugar, ya que no lo hacían por una motivación intrínseca, lo hacían por una motivación 2.0.

No quiero que mis hijos estudien porque si no lo hacen les quito el móvil, o porque si no aprueban en verano no irán a no se donde. Quiero que mis hijos entiendan que es por y para ellos y que de su formación y de su esfuerzo dependerá en gran parte su futuro, su bienestar, su situación personal y económica. ¿Hay mayor recompensa que esta? ¿Hay mayor castigo que si no nos esforzamos para conseguir lo que queremos, lo que realmente nos gustaría tendremos que conformarnos con lo que nos toque?

Quizás no usar la motivación 2.0 es un sistema más lento, pero sin duda para mí es un sistema que sale de dentro y todo lo que nos sale de dentro se hace con pasión, y si algo nos apasiona no escatimamos en esfuerzo y además nos generará disfrute y será duradero en el tiempo. Y ahí, en la motivación intrínseca, en el disfrute, en el esfuerzo esta la base de nuestro rendimiento

ACTITUD, OTRA PALABRA MÁGICA.

 

Escuchando a Alex Rovira en uno de sus fantásticos videos decía que tenia la suerte de ser muy amigo de Michael López Alegría, primer astronauta nacido en España que viajó al espacio, y que éste le contaba que para hacer la selección del equipo que formaría parte de la misión espacial pedían los siguientes atributos:

El primero de todo tener un Carácter Optimista. Tener un carácter optimista no es ver la vida de color de rosa, es poner el foco en lo que de verdad importa. El entusiasmo se contagia, pero también la tristeza, la depresión, lo negativo.

El segundo atributo que pedían es Confianza en si mismo, ya que esto sin ninguna duda ayuda a los individuos a activar emociones positivas, facilitar la concentración, establecer metas, aumentar el esfuerzo, en definitiva, la confianza afecta en el rendimiento.

Tranquilidad ante la adversidad, yo siempre digo que una de las cualidades de los grandes deportistas es mantener la calma en los momentos difíciles, ante situaciones de juego adversas, durante las lesiones, etc. En el deporte como en la vida siempre vamos a tener momentos y situaciones adversas y saber afrontarlas y manejarlas es parte del éxito.

Coraje. Coraje, esta palabra tiene mucho significado para mi, tener coraje no es ser un irresponsable, no es ausencia de miedo, al revés, tener coraje es “estar muerto de miedo y subirse al caballo”. Pero el coraje tiene que estar acompañado de un ¿para que? Es tener un motivo por el que arriesgarse. Coraje es mirar la vida de cara. Tener coraje es bailar con la música que toca, nos guste o no, sea un ritmo fácil o tremendamente difícil.

 Si leemos estos atributos con calma, uno a uno, seguro que cualquiera de nosotros queremos tener personas así cerca de nosotros tanto si se trata de una misión espacial, como en nuestro equipo de trabajo, como en nuestra vida. Al final se trata de otra de las palabras mágicas que tiene nuestro diccionario ACTITUD.

Actitud es la piel con la que queremos andar por la vida porque las actitudes las podemos elegir y ellas marcaran en buena parte nuestra vida.

 

Es cuestión de mapa.

 

Todos estudiamos como es el mapa del mundo, y el que vemos en nuestra infancia condiciona nuestra representación mental sobre la distribución de los países en la Tierra. Pese a que la realidad es una, cada país representa el mapa del mundo en función de factores históricos, geopolíticos y culturales. Hay una gran diferencia de cómo vemos el mapa los europeos con respecto, por ejemplo, a los australianos. Si vemos una imagen del mapa según ellos, para nosotros estaría completamente al revés.

Pues lo mismo pasa con el comportamiento humano, cada uno de nosotros tenemos “nuestro mapa”, nuestra forma de ver y sentir el mundo. Un mapa que lo vamos construyendo desde que somos pequeños y en el que están nuestros valores, nuestras creencias, nuestra identidad.

El problema surge cuando pensamos que única y exclusivamente nuestro mapa es el bueno, cuando al lanzar un mensaje pensamos que va a tener el mismo efecto en todos sus receptores. Pero eso no es así. A quien no le ha pasado que al hacer un comentario, una gracia, una reflexión ante un grupo notas que a unos les parece muy acertado e interesante, a otros un horror, en otros genera incluso indiferencia.

Cuando debatimos, cuando discutimos, cuando damos una opinión, o un consejo lo hacemos desde la prolongación de nuestro mapa que además estamos considerando que es el mejor mapa para esa situación. Sin embargo, puede que para la otra persona no sea así, entonces lo que hacemos continuamente es enfadarnos. Nos ayudaría mucho en las relaciones humanas tanto a nivel profesional, como personal dar una opinión desde el mapa del receptor. Esos son los que de verdad calan. Incorporar este concepto en nuestras habilidades nos evitaran malos entendidos, nos ayudara a relacionarnos mejor con las personas e incluso a convencer o motivar a los demás (en una negociación, una venta, una mediación, a un equipo, a nuestros deportistas…).

Entendamos que tanto los australianos como nosotros tenemos razón.

 

El palo y la zanahoria

Durante muchos años ¨el palo y la zanahoria¨ sirvió como elemento motivador. Muchas empresas lo utilizaban para motivar a sus empleados y así generar más productividad. Ya a principios del siglo XX Taylor, un ingeniero estadounidense, creía que las empresas estaban empezando a funcionar de manera ineficiente y caprichosa, e inventó lo que llamaba la ¨gestión científica¨. Taylor pensaba que los trabajadores eran como las partes de una maquinaria complicada. Si hacían el trabajo previsto y dentro del horario previsto la maquinaria funcionaría perfectamente. Y para asegurar que esto sucediese, sencillamente había que premiar el comportamiento que se buscaba y castigar el que se quería evitar.

Este sistema de motivación extrínseca ha perdurado mucho en el tiempo, de hecho, está tan arraigado en nuestras vidas que apenas reparamos en ello.  Bajo este solido supuesto: la forma de mejorar el rendimiento, aumentar la productividad, alcanzar la excelencia es premiar a los buenos y castigar a los malos. Sin embargo, como dice Daniel H, Pink este tipo de motivación a la que llama 2.0 no es precisamente ennoblecedora, ya que poco diferencia a los humanos de los caballos, es decir, la manera de hacernos avanzar, y esforzarnos es mostrándonos una zanahoria crujiente o blandir un palo más duro. Aun así, este sistema funcionaba muy bien, hasta que dejo de hacerlo.

Continuamente escuchamos que las nuevas generaciones si no tienen una recompensa rápida o dudan de tenerla, no realizan distintas actividades. Quizás uno de los terrenos donde más se acusa esto es en el deporte. Muchos de nuestros jóvenes están motivados por el resultado y muy pocos por la tarea. Me esfuerzo si…voy a vivir de esto, si puedo conseguir una medalla, si…Dónde quedó el me esfuerzo porque me gusta, porque disfruto, por la satisfacción del trabajo bien realizado.

Una vez más, bajo mi punto de vista, no basta con echar balones fuera, con decir los jóvenes de ahora son así, no tienen interés en nada. Padres, educadores, entrenadores…nos hemos planteado ¿que es lo que realmente nos motiva?, ¿como podemos motivar a nuestros hijos, alumnos?, ¿lo que funcionaba antes, funciona ahora?

La Motivación 2.0 sigue siendo útil para algunas cosas, pero es tremendamente resbaladiza. A veces funciona, otras muchas veces no.

A lo largo de distintos posts iré contando en los casos que el palo y la zanahoria no funcionan y en las circunstancias especiales en las que sí.

 

 

Comencemos por el principio

 

Muchas veces estamos centrados en obtener resultados y se nos olvida e camino para conseguirlos. Si las cosas van bien estamos muy contentos y si nos van mal a veces entramos en una espiral negativa.

El camino en la consecución de resultados es más largo y más laborioso de lo que a veces podemos imaginar. El principio de todo es nuestro pensamiento. Como ya he dicho en múltiples ocasiones la mente nos habla constantemente. Siempre estamos pensando, y todo pensamiento nos genera una emoción, eso nos hace actuar de una determinada forma. Estos elementos van a ser los que van a determinar nuestra realidad. Nuestros resultados están compuestos por una combinación de nuestros sentimientos, nuestros pensamientos y nuestras acciones.

Por lo tanto, si los pensamientos son la base, dediquemos un poco de tiempo a reflexionar sobre ellos ya que hay pensamientos de varios tipos.

Pensamientos negativos: son aquellos que nos roban energía, que nos desgastan, disminuyen la confianza en nosotros mismos y generan ambientes negativos.

Pensamientos útiles: son aquellos que simplemente ayudan hacer lo que se necesita, cosas rutinarias de forma automática.

Pensamientos inútiles: Al igual que los negativos, quitan mucha energía. Suelen estar relacionados con cosas del pasado que no podemos cambiar, pero que seguimos dando vueltas sobre ello. O también con una excesiva preocupación por el futuro.

Y como no, están los pensamientos positivos, aquellos que nos proporcionan energía a nosotros mismos, a los demás y a nuestro entorno. La confianza, la positividad, la estabilidad, la paz… son algunos ejemplos de este tipo de pensamientos.

Los pensamientos positivos hacen ser más estable, más fuerte y permiten afrontar mejor las situaciones y dificultades de la vida.

Por lo tanto, comencemos por el principio. ¨Uno se convierte en aquello que piensa. Todas las estrellas del deporte han pensado que era posible conseguir aquello que han conseguido. Tu vida ha de ser como tus pensamientos. Si mejoras tu forma de pensar, conseguirás realizar mejores acciones; y estas te llevarán a mejores resultados. ( Robbins, 2006).

Judo night

El pasado fin de semana acudimos como equipo Nacional a un amistoso por equipos en Francia que se celebraba con idea de apoyar a la candidatura para los Juegos Olímpicos de Paris 2024. La idea no era mala, un torneo por equipos intentando crear un poco de espectáculo donde la competición empezaría a las 19, 30h y con intención de acabar a sobre las 21,30h. Seguir leyendo Judo night

Educar en valores, educar el carácter

Desde hace algún tiempo que vengo hablando de la importancia de entrenar el carácter, hoy a raíz de este artículo del periódico El Mundo también quiero hablar de educar el carácter.

A través del deporte he podido comprobar como cuesta encontrar jóvenes independientes, jóvenes dispuestos a luchar y a pelear por lo que quieren. Jóvenes que se esfuercen por la simple recompensa del trabajo bien hecho. Seguir leyendo Educar en valores, educar el carácter